Para garantizar que las materias primas recogidas y reutilizables no agoten nuestra capacidad de almacenamiento, o que el ahorro en la devolución de materiales se vea compensado por los costes de almacenamiento, es importante reducirlas al menor volumen posible. Mediante el uso de prensas briquetadoras, los materiales comprimibles se pueden reducir a una relación de compresión promedio de 10:1 (¡para aluminio hasta 20:1!).